Menos color es…ritmo.

Jugar con una reducida paleta de colores nos permite generar imágenes de mayor pregnancia. Cuando mezclamos colores de la misma gama se genera una unidad visual que hace que veamos la imagen de manera más sosegada, es decir, la imagen se muestra equilibrada. Por contra, si empleamos colores de gran contraste, como colores complementarios, la imagen se vuelve más dinámica, en la que el color marca el ritmo.